Jaime Castro, propietario del restaurante “Mai Thai” en El Salvador, es uno de los graduados de “César Ritz” Colleges que pudo enfocar sus estrategias gracias a la educación que la institución le brindó.
Contaba con 10 años de edad cuando su familia decidió emigrar a Australia en 1988, a causa de la guerra civil. Cuatro años más tarde, regresó al país y se enroló en las filas de Luis Ángel Firpo, pues el fútbol había sido siempre una de sus pasiones. Durante ese tiempo pudo ahorrar y partió nuevamente hacia Australia decidido a estudiar Medicina, la cual era otra de sus pasiones debido al ejemplo de su padre, quien es médico. Sin embargo, la vida tenía para él otros planes y por cosas del destino incursionó en el área de hostelería, rubro en el que comenzó, según sus palabras, desde abajo: limpiando mesas, sacando basura, lavando vasos, llevando café a las mesas, entre otras cosas. Pero como el salvadoreño sobresale por ser trabajador y salir adelante, poco a poco fue superándose hasta llegar a ser “bartender”, y de los buenos. Fue tanto su talento, que le ofrecieron ir a Japón a entrenar otros “bartenders”.
De Japón al mundo
Gracias a su nuevo trabajo logró ahorrar suficiente dinero y, con 19 años, tenía enormes deseos de conocer el mundo, así que no lo pensó mucho y se fue a recorrer varios países. En uno de esos viajes se quedó viviendo en Londres, donde se relacionó con gente de Sudáfrica y Europa, y de quienes aprendió mucho sobre el servicio al cliente y las maneras de llegarle a este, pues cada país tiene sus propios métodos para hacerlo, debido a sus culturas.
Después de nueve meses de radicar en Londres, unos amigos le comentaron que irían a una entrevista para ir a trabajar a Dubai, Emiratos Árabes; Jaime les preguntó que si no habían más posiciones, pero, lamentablemente, solo había cupo para dos personas. Sin embargo, luego le llamaron para preguntarle si todavía estaba interesado, ya que uno de los “bartenders” no había asistido, y rápidamente aceptó. En Dubai tuvo el privilegio de entrenar los bares del nada más y nada menos hotel más lujoso del mundo: el Burj al Arab, con categoría de siete estrellas.
Durante ese tiempo conoció a los promotores de una marca de bebida energizante famosa, quienes lo contrataron por un año para visitar todos los bares y discotecas de varios países en África, Asia y el Medio Oriente. “Fui a Grecia, Kuwait, Sudáfrica, Bulgaria, Chipre, Jordania, Líbano y más; pero cada vez que tenía la oportunidad de regresar a mi país veía que le hacía falta creatividad en la vida nocturna, siempre estaban los mismos bares, sirviendo lo de siempre”, recuerda él.
Aportando a su país
En el año 2002, regresó a El Salvador con el objetivo de contribuir al país con algo de toda la experiencia adquirida durante sus viajes y trabajo. Fue así que conoció a su socia, Angelina de Hasbún y a su esposo, quienes creyeron en él y en sus ideas, y le abrieron las puertas de “Liquid” para conocer el mercado salvadoreño, los proveedores y hacer contactos. Dos años después se inauguró Multiplaza y los llamaron para participar. Sin embargo, se les ocurrió el concepto de “Mai Thai”. “Toda la gente me preguntaba por qué tailandés. Yo escribía para una revista sobre cócteles y mai thai es una bebida, la cual el nombre proviene del tahitiano y que sin la “h” significa: fuera de este mundo, simplemente el mejor, y de ahí nació el nombre”, afirma. En el 2006 inauguraron “Envy”y luego “Wasabi”, y próximamente abrirán las puertas de otro negocio para mayo.
¿Y los estudios?
En el año 2006, analizando su vida personal, Jaime sabía que para llevar sus negocios a otro nivel tendría que educarse y prepararse académica y mentalmente, para no ser solo un trabajador nocturno, sino que conocer de estrategias para ir más allá. “Para eso la experiencia cuenta mucho, pero también eran necesarios los estudios. Yo había estudiado hostelería en Australia, pero no pude terminar debido a mis viajes. Fue cuando supe por el periódico de "César Ritz" Colleges Switzerland y me presentaron las opciones académicas que tenían”, recuerda. En el año 2007 se fue a estudiar su maestría a University Centre “César Ritz” en Suiza, arriesgando mucho de su vida personal y laboral, pues ya estaba comprometido en matrimonio y dejó sus negocios; pero confió en su equipo y sabía que valdría la pena.
Al llegar a “César Ritz” Colleges, lo primero interesante que le pasó, según sus palabras, fue que cuando entró a su cuarto se dio cuenta que lo iba a compartir con un chino, que de paso estaba cocinando y todo el cuarto lo tenía con olor a ajo. “ Pensé que iba a ser muy difícil, pero sabía que era una etapa de mi vida que tenía que suceder. En este rubro uno tiene que ser social y abierto a todo tipo de culturas y poco a poco me fui adaptando”, comenta.
En "César Ritz" Colleges compartió con 50 nacionalidades diferentes, y él era el único salvadoreño. Aquí hizo muy bueno amigos y tuvo la oportunidad de conocer también la escuela que está del lado francés, pues él estaba del lado alemán.
Asimismo, tuvo la oportunidad de estudiar otros idiomas, como el mandarín y francés. Para Jaime, es importante que una persona se instruya en el lenguaje, por ejemplo, sus empleados ya tienen más de un año aprendiendo inglés dos días a la semana, eso es algo que lo enorgullece, pues como empresario sabe que ha dado algo de regreso a su pueblo salvadoreño.
Gracias a la educación que recibió en “César Ritz” Colleges pudo enfocarse hacia dónde quería ir, ya que no sabía mucho de finanzas; aprendió también sobre el mercadeo, elaborar un marketing plan, un estado de balance, una investigación, sobre la piratería y hacer un business plan, entre otras cosas. Además, ganó un premio con un proyecto que elaboró junto con una compañera de USA y una de Rusia, y con el cual fue a competir contra otras universidades de Estados Unidos.
De acuerdo a él, es importante pensar fuera de lo común, pero no solo fuera, sino que alrededor de lo que está afuera, saber hacer estudios, investigaciones, pensar en conceptos diferentes, interesarse cuando se viaja y buscar ideas originales, pero no para copiarlas sino para crear unas propias. Él afirma que una persona que trabaje en este rubro debe estar consiente de que no es fácil, debe ser aplicada, soñadora, educada, con personalidad, saber de que aunque a veces el contrato dice que trabajará ciertas horas, a veces tiene que trabajar más, porque así es la vida real. “Siempre hay que aspirar a más, y “César Ritz” Colleges brinda esas herramientas para poder arreglar la manera desordenada de pensar y enfocarte hacia dónde se quiere ir”, enfatizó.
Articulo cortesia de La Prensa Grafica, El Salvador